La Congregación de Esclavas del Divino Corazón fundada en 1885 por Marcelo Spínola y Celia Méndez. Su intención al fundar la Congregación fue crear en la Iglesia una comunidad de personas consagradas al Corazón de Cristo que respondieran a su amor personal y lo dieran a conocer por el servicio apostólico de la educación.

La Congregación de Esclavas del Divino Corazón es la expresión del celo de Celia Méndez por la voluntad de Dios y de la espiritualidad de Spínola, un hombre enamorado de Jesucristo, centro de su existencia y explicación de la fecundidad y calidad de vida evangélica.
El núcleo de la espiritualidad de la Congregación, que une contemplación y acción apostólica, es el corazón de Jesucristo. La Misión concreta de la Congregación “anunciar a todos los hombres el amor personal que Jesucristo nos tiene” a través de la educación (“formando el corazón de los jóvenes en la verdad evangélica, ilustrando el entendimiento por el conocimiento del saber y transformando así la sociedad”). El estilo con el que las Esclavas realizan su vinculación con el Señor, el de María, primera Esclava del Señor.